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martes, 23 de octubre de 2012

Scott Walker - Scott 2 (1968)



Mira, si te tiras el rollo hazlo bien, que nadie se de cuenta. Sí, te lo digo a ti, que seguro que lo has hecho alguna vez. A mi también me han pillado.

Generalmente cuando hablaba de grupos que no me gustaban, no lo decía porque había intereses de por medio. A mi chica (que por entonces no lo era, de ahí viene todo) le dije una frase que nunca ha olvidado: "Billy Corgan es un genio".
Por aquel entonces tenía bastante manía a Smashing Pumpkins pero la ocasión lo merecía: había que ganar puntos como fuera y decir algo así sobre su grupo favorito era marcarse un tanto, de esos que hacen que ganes un partido.

Cuando le pasé dos recopilatorios de los Smiths -The Best I y II,- era lo único disponible en CD cortesía, como no, de Papá Pop- el asunto (en cuestiones musicales) era misión cumplida. Es un poco irónico porque Smashing Pumpkins me habían gustado mucho, de hecho durante un tiempo estuve obsesionado, pero por aquel entonces (1998) no los soportaba. Hace poco me he vuelto a comprar sus discos (doble ironía).

Por otra parte a los Smiths los odiaba a muerte. Esto fue debido a la sobreexposición que tuve a los 12 años, que fue cuando mi hermano se compró el The Queen is Dead y no paraba de pincharlo a pesar de las quejas de mi familia ("¡Ya estás poniendo al llorón ese!" decía mi padre).

Pero no hay nada como escuchar la música en un ambiente propicio y si alguien pincha How Soon is Now en plena fumada y no te gusta es que tienes algún problema. Ahora tengo todos los discos de los Smiths y los de Morrissey.

Bueno, todo esto venía a cuento porque el otro día vi una peli con Steve Carell y Keira Knightley sobre una pareja que se conoce una semana antes del fin del mundo. La peli se deja ver, a pesar de que sale Keira Knightley. Es agradable y punto.

Como en toda película "indie" el director tiene que meter una banda sonora chula y muy enrollada. Y qué hay más cool que sacar el primer disco de Scott Walker en vinilo y que alguien lo pinche. Lo malo es que cuando empieza a sonar la música resulta que son ¡The Walker Brothers!. A lo mejor se creía que no nos íbamos a dar cuenta...

Scott Walker es uno de los casos más fascinantes de la Historia de La Música y una de los más enigmáticos. Muchos conoceréis su historia pero nunca está de más recordarla. De ídolo de masas , sobre todo para las adolescentes, a artista de culto.

Su carrera es un recorrido que va desde la música más accesible hasta la vanguardia más arriesgada y experimental.

Scott Engel nació en 1943 en Hamilton, Ohio. Su carrera comenzaría como músico de sesión y grabando una serie de singles en la línea de cantantes como Paul Anka, claramente orientados al público adolescente.

Poco después, en 1964 forma The Walker Brothers, con John Maus (guitarra) y Gary Leeds (Batería), haciéndose pasar por hermanos por su supuesto parecido físico.

En un intento de aprovechar la escena musical británica emigran a Reino Unido y es allí donde empiezan a cosechar sus primeros éxitos y, más tarde, desatan la locura de las fans.

Este hecho, la dificultad de lidiar con la fama y el deshacerse de la imagen de ídolo adolescente es lo que marcará la posterior trayectoria e Scott Walker.
A esto hay que sumarle un carácter huidizo y solitario, una sensibilidad extrema y unos gustos muy diferentes en música, cine y literatura (Sartre, Jacques Brel, del cual haría unas cuantas versiones  o Passolini, entre sus favoritos) de lo que se podía suponer en un ídolo de masas. Su timidez hizo que fuera difícil verle sin sus gafas de sol.

En 1967, tras tres discos muy recomendables con los Walker Brothers, inicia su carrera en solitario.

Ya en su primer disco, Scott, presenta sus señas de identidad, la introspección y la melancolía envueltas en unos suntuosos arreglos de cuerda y orquestaciones majestuosas.
Destaca su potente voz, llena de matices, que le convierten por derecho propio en uno de los mejores y más imitados cantantes de la Historia.
La temática de las canciones es otro punto que le diferencia: travestismo y prostitución (Jackie), críticas a los totalitarismos (The Old Man´s Back Again), plagas (The Plague), etc. 


Todo esto hizo que progresivamente perdiera el favor del público, y comenzase una carrera errática que empezaría con ´Til The band Comes In, cuya primera cara (del vinilo) sigue siendo magistral pero en su segunda cara da la impresión, parafraseando a Jarvis Cocker, de ser un artista que ha tirado la toalla.


Los años 70 los pasó con más pena que gloria con discos tan prescindibles como Stretch o Any Day Now.

Sólo será al final de esta década cuando remonta el vuelo con los sorprendentes cuatro primeros temas de su disco de reunión con The Walker Brothers, Nite Flights (1978). Estos marcarán el patrón que a partir de ese momento va a seguir Scott Walker: experimentación sin ningún tipo de concesión a su antiguo público.

A principios de los 80, en pleno post-punk, un recopilatorio seleccionado por Julian Cope ( Fire Scape In The  Sky : The Godlike Genius of Scott Walker (1981)), es el pistoletazo de salida del culto a Scott Walker.

Pronto empieza a ser reivindicado por gente como Bowie, Brian Eno o Marc Almond y posteriormente artistas como Jarvis Cocker, Neil Hannon de The Divine Comedy (Autor de las notas interiores del imprescindible recopilatorio Boy Child: 1967-1970 o Radiohead.

Ya en los 90 se inicia su etapa de radical experimentación con discos como Tilt (1995) y en los 2000 con  The Drift (2006) y el próximo Bisch Bosch .


En mi opinión esta nueva etapa o evolución es una ida de olla bastante seria. Aún reconociendo sus méritos, que los tiene, me parece que son obras destinadas al reconocimiento de la crítica pero que dificilmente pueden ser disfrutadas debido a su densidad, oscuridad y pretenciosidad.


Pero siempre podemos volver a sus cuatro primeros discos ( incluso ´Til the Band Comes In , es muy recomendable) para disfrutar de un artista único.

Mis preferidos son este Scott 2 y sobre todo Scott 4.






Allmusic dice:"Although Walker's second album was his biggest commercial success, actually reaching number one in Britain, it was not his greatest artistic triumph. His taste remains eclectic, encompassing Bacharach/David, Tim Hardin, and of course his main man Jacques Brel (who is covered three times on this album). And his own songwriting efforts hold their own in this esteemed company. "The Girls From the Streets" and "Plastic Palace People" show an uncommonly ambitious lyricist cloaked behind the over-the-top, schmaltzy orchestral arrangements, one more interested in examining the seamy underside of glamour and romance than celebrating its glitter. The Brel tune "Next" must have lifted a few teenage mums' eyebrows with its not-so-hidden hints of homosexuality and abuse. Another Brel tune, "The Girl and the Dogs," is less controversial, but hardly less nasty in its jaded view of romance. Some of the material is not nearly as memorable, however, and the over the top show ballad production can get overbearing. The album included his first Top 20 U.K. hit, "Jackie." by Richie Unterberger

3 comentarios:

  1. todo lo que me gustaba por entonces tú, por norma, lo odiabas. Ahora ya ves... En fin, yo también descubrí grupos gracias a ti.

    (¡¡Jajaja!! El llorón ese... no me acordaba)

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    1. Bueno, tenía que buscar mi camino pero mucho de ese odio era pose,jeje.

      Lo del llorón es todo un clásico de Papá.¡¡Jaja!!

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